En el mundo hotelero, igual que en otros ámbitos, aquellos que rompen moldes diferenciándose de los demás arriesgándose sin copiar y pasando por ello a ser genuinos, aseguran su camino hacia el éxito. Este camino, actualmente sólo de unos pocos, podría ser de todos si potenciáramos un valor único: “el carácter propio”.
Si en la historia de la música hubiera habido mil cantantes como Elvis Presley, Elvis Presley nunca hubiera pasado a la historia.
Esta misma idea puede extraporlarse a cualquier otro campo. Lo diferente, lo auténtico, lo que tiene carácter propio es lo que permanece.
Es curioso que una filosofía tan sencilla no haya recalado mucho en el mundo hotelero, en el que como cliente muchas veces me he dado de bruces contra una gran carencia de personalidad. Como algunos dirían: “visto uno, vistos todos”.
Sin llegar a tal extremo, creo que es verdad que muchas cadenas hoteleras intentan sacar a la luz lo que les caracteriza, pero también creo que la mayoría de las veces sus esfuerzos se quedan en torpes intentos, creyendo que un color, una tipografía especial o muebles diseñados por fulanito les dará a sus hoteles lo que no tienen de otra forma: carácter propio.
Algunos hoteles independientes no funcionan de forma diferente. Si bien algunos ignoran la necesidad de diferenciarse de otros como un valor de interés para el cliente, otros hoteles mirando a “los grandes” desarrollan su “propia idea” de lo que debe reflejar su hotel. Ya se sabe, su propio color, su propia tipografía, sus muebles diseñados por fulanito, etc.
Pero no vamos a engañarnos, cuando en algún lugar aparece una persona disfrazada de Elvis, todos sin excepción sabemos que no es el auténtico.
En el mundo hotelero sucede igual. Por seguir con el mismo ejemplo, intentar incorporar una imagen o una marca para que el cliente identifique rápido un hotel no le aporta claramente una diferencia con respecto a los demás. Casi todos los hoteles y cadenas hoteleras ya hacen eso, y además, la mayoría lo han hecho “mirando a los demás”, mirando hacia fuera. Así que no es que vayamos a encontrar una gran originalidad en esto. Y además, aunque así fuera, ya se sabe: “El hábito no hace al monje”.
Si lo genuino es un valor positivo que además aporta un valor comercial, ¿no debería ser la búsqueda de la autenticidad y el carácter propio lo que guiara nuestra toma de decisiones frente a la copia, lo usado, lo conocido hasta la saciedad,…?
Hasta este momento sólo he utilizado un ejemplo, la imagen de los hoteles de puertas afuera. Pero ni la imagen, ni el nombre del hotel (que casi seguro empieza por “A”) ni muchas otras cosas dan carácter propio a un hotel si todo ello se hace crecer mirando hacia lo que ya está hecho. (Unusual Hotels es un ejemplo de hoteles irrepetibles).
El carárcter propio es el todo, es el conjunto, tanto si lo controlamos como si no: la situación del hotel, su nombre, su edificio, su distribución, su imagen, su atención al cliente, su decoración, sus empleados, su organización interna, sus servicios,…
Potenciar cada una de las partes del conjunto buscando la esencia propia y no la copia es lo que ayudará realmente a un establecimiento hotelero a diferenciarse de los demás y a permanecer en el tiempo, por lo menos para aquellos clientes que ya estamos aburridos de ver lo mismo.
Foto de cabecera correspondiente al hotel Propeller Island City Lodge de Berlín Continuar leyendo “Hoteles: “Visto uno, visto todos” o busque el carácter propio”
No es un estudio científico. No hay un cálculo objetivo que concluya con absoluta precisión cuál sería el ranking de hoteles mejor valorados extraido de las diferentes webs que publican críticas de clientes.
En esta serie de artículos he intentado desmitificar la paridad de precio final como norma recomendable. He puesto en duda los argumentos que la defienden (
Cada sector y cada profesión genera su propia jerga. En algunos casos se justifica por la necesidad de buscar nombre a conceptos nuevos o inexistentes, pero en la mayoría de casos, esa jerga es innecesaria, peligrosa y desemboca en confusiones anecdóticas, también en nuestro sector:





Críticas, comentarios, encuestas, reseñas… En castellano parece que no hay una única palabra extendida para denoniminar lo que en inglés llaman reviews.







A los clientes no les molesta encontrar precios diferentes para un mismo hotel según el canal en que consulten. Distribuidores y hoteleros han aceptado de buena gana la norma de la paridad de precios porque a ambos les conviene a la hora de ocultar al cliente sus diferentes tarifas netas negociadas.